Redefiní tu carrera con tu experiencia | Convertí tus ideas en proyectos concretos | Patricia Gascard Psicóloga

Hoy creo profundamente que la fuerza de un proyecto nace del deseo que nos impulsa desde adentro, no de la necesidad de esperar a sentirnos completamente seguras. En un entorno que a menudo nos enseña a callar, a contenernos o a aguardar el momento “perfecto”, propongo potenciar y fortalecer habilidades personales, emocionales, grupales y organizacionales, para que podamos llevar adelante aquello que deseamos.
Mi trayectoria profesional comenzó hace casi tres décadas como psicóloga clínica y docente. Siempre puse pasión en la escucha y el acompañamiento. Además, lideré programas de prevención, convencida del impacto que podemos generar al anticiparnos a situaciones que potencialmente pueden ser dañinas.
Desde muy joven, me interesó la calidad de vida y la capacidad de las personas. Participé en una fundación dedicada a la prevención de la violencia y la educación sexual, trabajando con mujeres en situaciones de vulnerabilidad.
Crecí en un entorno de buenos valores y libertad, donde el esfuerzo era un valor central. Con el tiempo, comprendí que esa exigencia también me generaba dificultades para atreverme a experiencias nuevas. Hoy, ese descubrimiento forma parte de mi trabajo: ampliar el rango de experiencias, trabajar los miedos y reconocer la potencia que ya está en nosotras, creando espacios donde podamos sentirnos protegidas pero también motivadas a crecer.
Hubo un tiempo en que me costaba hablar en voz alta, cobrar adecuadamente o poner límites. Comprendí que estas dificultades no eran solo personales, sino también culturales. Revisar esos mandatos fue parte de mi transformación, y hoy quiero compartir esa experiencia con otras mujeres.
Entender que no hay verdades únicas sino modos diversos de pensar la vida, nos empuja a estudiar, revisar y elegir conscientemente.


Mi vínculo con los proyectos no nació inicialmente como una idea propia. Fue uno de mis mentores quien me propuso organizar los contenidos de una web institucional. Me pareció una locura inicialmente. Yo era psicóloga y, aunque me interesaba la tecnología, no tenía formación específica.
Pero él vio en mí algo que yo no había notado y me impulsó. Su generosidad, y el hecho de que se inspirara en un blog que yo escribía, me abrió una puerta que transformó mi carrera. Una vez que descubrí ese camino, el avance fue imparable. El mundo de la tecnología se presentó como un desafío y una pasión.
Empecé a gestionar proyectos institucionales, me capacité de manera intensiva y desarrollé iniciativas a gran escala, muchas vinculadas a la salud mental.
Creo que uno de los ejes que más transforma a las personas es la capacidad de conectar con la propia potencia. Esa fuerza a veces incomoda, porque nos empuja a explorar y a actuar, saliendo del control que solemos buscar. Pero es también esa incomodidad la que da sentido y movimiento.
Dos valores sostienen mi práctica: la educación continua y el cuidado integral. Busco constantemente nuevas miradas y herramientas para comprender lo que nos rodea, convencida de que ampliar horizontes nos permite vivir mejor. Cuando hablo de cuidado, no es solo personal sino también colectivo: crear un ecosistema que fortalezca comunidades de mujeres, desde una acción ética y comprometida.

Siento que las preguntas marcaron una diferencia vital en mí. No solo las de mi formación profesional –preguntar es parte de mi trabajo–, sino también aquellas cotidianas, personales. Preguntas que me ayudan a registrar si lo que experimento en el cuerpo se conecta con mis pensamientos, emociones, relaciones, biología y entorno.
Detesto hablar de la “cabeza” como si fuera algo separado del cuerpo. En nuestro cuerpo están todas estas dimensiones, y mi idea es poder encontrarlas, conectarlas y comprender cuál de ellas predomina cuando se genera incomodidad. Hay incomodidades que son parte del proceso: como decir que no, o sostener una disidencia.
Hay incomodidades que son parte del proceso: como decir que no, o sostener una diferencia, pero esas incomodidades harán el verdadero cambio.