Ps. Patricia Gascard | Consultora para mujeres profesionales y emprendedoras
Estás en una reunión. Querés defender una idea, un cambio, una decisión.
Entonces hacés lo que parece lógico: explicás todo. Sumás argumentos. Das contexto.
Salís con la sensación de haber sido clara. Pero no pasó nada.
No es que tu idea no era buena.
Es que la forma en que la dijiste la debilitó. Hay algo contraintuitivo en cómo funciona la persuasión: cuando sumás argumentos, no siempre fortalecés tu mensaje.
Muchas veces, lo diluís.
El problema: mezclar lo importante con lo irrelevante
Cuando hablás, no todo lo que decís tiene el mismo peso. Hay información clave y hay información que no aporta a la decisión.
El problema es que, cuando se mezclan, no se suman. Se promedian. Y en ese promedio,
lo fuerte pierde fuerza.
Cómo se ve esto en la práctica
Una profesional presenta su propuesta: explica el objetivo, los beneficios, el impacto… y después agrega: detalles secundarios justificaciones innecesarias aclaraciones “por las dudas”
Sale tranquila. Dijo todo. El otro escucha todo eso junto. Y lo evalúa como un conjunto.
No se queda con lo mejor. Se queda con un promedio.
Lo que suele pasar (y por qué importa para las mujeres)
Muchas mujeres, cuando quieren ser claras o cuidadosas, tienden a explicar de más.
Para que se entienda.
Para que no haya conflicto.
Para que no parezca que están imponiendo.
Pero ese exceso juega en contra. No suma claridad.
Baja impacto.
El cambio de criterio
Ser persuasiva no es tener más argumentos. Es elegir mejor cuáles decir. Sacar lo irrelevante
no empobrece el mensaje lo vuelve más nítido
Una forma simple de probarlo
Antes de decir algo importante, preguntate:
¿qué es lo central que quiero que el otro entienda o decida?
Y después:
¿esto que estoy por agregar suma o diluye?
Si no suma, sobra.
Para cerrar
No te están escuchando menos de lo que creés. Estás mezclando demasiado. Y en esa mezcla,
tu punto fuerte se pierde. Cuando empezás a decir menos, pero mejor, no necesitás insistir tanto.
Empieza a pasar algo más incómodo… y más efectivo:
te escuchan.
